Los usos y costumbres en la educación institucional y familiar
Es aun una realidad, en nuestro país que presume de ser un país democrático. Que en el ámbito educativo, la educación sigue siendo privilegio de algunos cuantos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, dio a conocer esta semana su informe sobre el Panorama Global de la Educación. En su nota para México, destaca una vez más lo que se sabe desde hace años: México es un país con enormes rezagos en materia educativa, y es un país que comparativamente invierte mucho menos en la educación que sus principales socios comerciales.
La OCDE advierte que en promedio el país invierte hasta casi tres veces menos en la educación de sus alumnos de primaria que los países más ricos del mundo, tema que no es menor, si se considera que México representa la 13ª economía en el mundo.
Si esta realidad es negativa para los niños de México, debe considerarse sobre todo la realidad de las niñas y los niños indígenas, pues en todas las evaluaciones que se han realizado recientemente sobre la calidad de la educación en México, las regiones indígenas son las que cuentan con menor infraestructura y con menores capacidades de aprendizaje y de rendimiento escolar.
El asunto no es menor. Se trata del incumplimiento de uno de los derechos fundamentales de las niñas y niños indígenas, más aún si se considera que al ser la educación un derecho habilitante, su incumplimiento reduce las capacidades de sobrevivir, de contar con una salud de calidad y de tener la oportunidad de desarrollar una vida digna.
Para los indígenas Mexicanos siempre ha habido regateos, excusas y negación en el cumplimiento de sus derechos. Ésta ha sido una nación poco generosa, solidaria con los pueblos y las culturas originarias, como les llama el maestro León Portilla, y poco justos en la generación de un sistema social que los incluya en dignidad y en el reconocimiento de que México es una nación pluricultural y plurilingüe. Debe recordarse que fue sólo hasta la década de los 90, con la reforma al Artículo 4º Constitucional, cuando México reconoció tácitamente esta condición, lo cual es un indicador de la enorme deuda ancestral que se tiene con las comunidades y los pueblos originarios.
Los informes sobre la calidad de la educación básica en México así como las evaluaciones de aprendizaje que se han realizado en el país recientemente, deben ser elementos clave no sólo para convocar a una reforma nacional del sistema educativo, sino a una profunda reforma en los modelos de enseñanza, que permitan que todos puedan percibirse como una comunidad nacional enlazada con aspiraciones comunes, pero también con base en distintas visiones del mundo, de la vida y de las personas.
Percibir las diferencias puede contribuir a fortalecer una identidad nacional cada vez más vaga y cada vez más frágil ante las arremetidas de una cultura globalizante, que pretende homologar todo bajo la lógica de un discurso prácticamente único, y que privilegia al individualismo y a un mercado rapaz que todo lo avasalla aun a costa del sufrimiento y el malestar de miles de millones de personas a lo largo de todo el globo.
En efecto, lo que hoy se sabe a través de las evaluaciones sobre la educación en México, permite sostener que son las y los niños indígenas quienes menor calidad reciben en su educación. Desde un número menor de días de enseñanza por año: entre 160 y 180 días, frente a calendarios escolares que les ofrecen a los niños del Distrito Federal o Nuevo León 200 o inclusive 210 días efectivos de clases por año. En la curva del tiempo, esto implica que en promedio una niña o niño indígena puede recibir en total el equivalente a sólo 4 grados de educación primaria, mientras que en el mismo lapso, una niña o niño del Distrito Federal cumplirá efectivamente su educación primara con 6 grados normativos.
Asociado a lo anterior, debe señalarse el hecho de que mientras que el promedio educativo nacional rebasa ya los 8.5 grados, en algunas de las comunidades y regiones indígenas el promedio apenas alcanza los 3 años de enseñanza formal. Esto no puede seguir así y debe obligarnos a realizar un esfuerzo extraordinario de inversión y de mejoramiento de los servicios educativos para estas poblaciones.
Mejorar la educación indígena no será posible, sin embargo, sin una política nacional de inclusión de los pueblos originarios. La protección de sus culturas, tradiciones y principalmente de sus lenguas, resulta fundamental para reconstruir la unidad nacional.
Proteger a las lenguas indígenas implica también proteger el patrimonio cultural de la humanidad. Implica proteger visiones de mundo, de lo social y de nuestras capacidades para buscar alternativas de desarrollo amigables con el medio ambiente promotoras de la cooperación y el desarrollo comunitario, e impulsoras de una nueva noción de un país verdaderamente pluricultural.
Para lograrlo, se debe reconocer que no es posible que poco más del 60% de las niñas y niños indígenas sigan siendo quienes presentan menores niveles de aprendizaje; que más del 60% de sus escuelas funcionen en la modalidad de “escuelas multigrado” y que presenten las mayores tasas de reprobación, repetición y deserción en el país.
No es tampoco aceptable que sean las escuelas de las regiones indígenas las que cuenten con menor infraestructura escolar, las que en mayor medida carecen de agua potable, servicios sanitarios, servicios complementarios de salud y, por si fuera poco, en las que el mayor grado de desnutrición, bajo peso y talla se registran.
Creerle al Presidente de la República cuando sostiene que su mayor prioridad es abatir la desigualdad en México, requiere que antes se presenten evidencias sobre la construcción de un conjunto de políticas que permitan revertir estas y otras condiciones que afectan el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Ello requiere, por supuesto, la decisión de reconstruir capacidades de institucionales y de intervención del Estado para redistribuir el ingreso y para garantizar seguridad social, educación y trabajo digno para todos. México es el país de América Latina con mayor número de personas hablantes de alguna lengua indígena y posee el mayor patrimonio prehispánico del continente. Su pasado es milenario y es en estas culturas en las que se tienen ancladas las más profundas raíces como nación y como proyecto de país.
Construir un país justo no es posible sin la inclusión plena de las y los indígenas. Construir una cultura para la paz no es posible en medio de la cínica discriminación y racismo que se ejerce contra los indígenas; construir un país para la tolerancia y la equidad no es posible en medio de la descarnada pobreza y miseria en que viven los más de 9 millones de indígenas en México.
Escenario
Existen modelos educativos dentro de las familias y de los centros educativos, ya determinados. Cada uno con sus propias normas y creencias, formales o informales, autoritarios o de participación. A los cuales el individuo se adapta y negocia con cada uno de ellos, para la configuración de su personalidad. Existen paradigmas dentro de los centros educativos los cuales educan al individuo dentro de su propio sistema. En donde el individuo se ve en medio de dos instituciones educativas, una de mayor peso la familia, y la otra la escuela.
México, Distrito Federal, Xochimilco, Pueblo de San Luis Tlaxialtemalco, Escuela Primaria “Benito Juárez”. Ciclo Escolar 2007-2008. Grupo del 4o de primaria. La gran mayoría de estos estudiantes, son hijos de floricultores los cuales trabajan dentro de las chinampas, para el mantenimiento del hogar. Tienen acceso a medios de comunicación masiva, tales como el periódico, la televisión por cable y el internet. El pueblo se caracteriza por sus tradiciones, por el amor en el cultivo de las flores y sus familias autoritarias y religiosas.
Personajes
Familia Cabello Barrera. Una familia de tradicional, en donde existe una disciplina fuerte, basada en el respeto y la autoridad del padre de familia. Ella se dedica al cultivo de flores de ornato. Por las cuales se caracterizan en el pueblo por la gran calidad y cantidad de su producción.
Padre: Juan Cabello. Hombre de 36 años el cual estudio hasta el 3º de primaria. Dejo sus estudios por continuar con el legado de sus ancestros, las chinampas. Las cuales ha sabido trabajar y su economía es holgada y estable. Casado con Ana Barrera con la cual ha procreado 2 hijos.
Madre: Ana Barrera. Mujer de 33 años, la cual estudio hasta el 5º de primaria. Dejo sus estudios por ayudar a su madre dentro de las tareas de hogar, además que para su familia, las mujeres no bebían de estudiar, pues su vocación es atender a su esposo, cuidar de la casa y de las actividades del hogar, tales como cuidar de los hijos. Casada con Juan Cabello con el cual ha procreado dos hijos. Es una mujer sumisa y esta religada a la autoridad de su marido.
Hijo: Efrén Cabello B. Hijo de Juan y Ana de 10 años de edad. El cual estudia el 4º año de primaria. Ha sido educado en una disciplina fuerte y de trabajo impuesta por el padre y desde los 6 años le ayuda en el trabajo de las chinampas a su padre. El cual no le gusta sin embargo, no le queda otra opción más que obedecer. De grande quisiera ser médico y salir de su pueblo natal. Protagonista
Hermano: Juan Cabello B. Hijo de Juan y Ana de 18 años de edad. Estudio hasta el 6º de primeria. Suspendió sus estudios por dedicarse a las chinampas de su padre Juan, por el cual tiene un ingreso mensual aproximado de 10,000 libres pues sigue viviendo en casa de sus padres que le siguen proporcionando alojamiento y alimentos.
Prof. María Mancera. Maestra del 4º de Primaria. Maestra de Efrén. Egresada desde hace 3 años de la Superior de Maestros. Lic. En Educación Primaria. Se caracteriza dentro de la escuela por ser exigente con sus alumnos.
Problema
Resulta que por los festejos del 10 y 15 de mayo. La Prof. María se le ocurre poner un bailable para el festejo del día de las madres y el día del maestro. Con los cuales los evaluara en el rubro de educación artística. El papá de Efrén (Juan) decide que no participe dentro de esta actividad. Ya que es una temporada muy fuerte para Juan (el padre) y necesita de la ayuda de sus hijos. Además de que Juan el hermano mayor de Efrén, le insiste a Efrén para que deje la escuela, vendiéndole la ideal de que le conviene económicamente trabajar en la chinampa, que seguir estudiando la primaria. Sin embargo, Efrén se encuentra entre la espada y la pared. Entre escoger, seguir estudiando, desobedecer a su padre y seguir sacrificándose en la escuela o no participar dentro del bailable escolar y con ello reprobar la asignatura de educación artística y ganarse unos cuantos pesos. La pregunta es ¿De quién es el problema? ¿Quién debe de resolverlo? ¿Qué haría usted en el lugar de la Maestra María? ¿Qué es lo que debería de hacer Efrén? ¿Es acaso que debe de dejar de estudiar o debe de abandonar el legado de su padre? ¿Usted qué haría?…